17/5/13

MI CAMINAR EN BUSCA DE LA FE



Soy una mujer mayor y todos los días pienso...

"¡Tendría que contar mi caminar en busca de la Fe!"

      Soy muy tímida y me pongo muy nerviosa para hablar en público; por eso voy a intentar contaros los pasos que he ido dando.

     Siempre he creído en Dios y en la Virgen, pero la mentalidad y costumbres de aquellos  tiempos, te daban a conocer a un Dios que "todo era pecado".

      De pequeña, fui a la catequesis para que me prepararan para hacer la comunión, me tuve que aprender todos los mandamientos, los sacramentos, los pecados mortales...,etc. Bueno, un sinfín de cosas, que las hacia, pero que no me trascendían nada.

      Me casé por la Iglesia; he bautizado a mis hijos...

      Pienso y me digo: "Soy creyente, pero he pasado muchos años sin darme cuenta de que, ese Dios Padre, estaba siempre a mi lado y yo no lo conocía".

      Un día,  me dijo una vecina: "Ven con nosotros, que nos reunimos un día a la semana un grupito de mujeres, con un sacerdote que nos habla de Jesús, el hijo de Dios".

      Fui a esa reunión por puro compromiso con esa vecina. No tenía ganas de ir, pero os diré que desde ese día, todo ha sido "ver luces nuevas" que yo no las veía antes; conocer toda la vida de Jesús haciendo el bien a toda persona que se encontraba en su camino, con una gran humildad, ayudando a las gentes. Y este Jesús es el que me ha llevado a conocer el “Amor al Padre Dios” el que está siempre con nosotros en todos los momentos de la vida.

      Creo que Él está siempre en las cosas que hacemos cada día. Cuando estás cuidando a un enfermo con todo el cariño del mundo, ahí está Dios; cuando una persona está triste y le escuchamos el motivo de su tristeza y le damos ánimo y ayuda, ahí está Dios; cuando te hacen partícipe de sus alegrías, ahí está Dios; cuando les damos besos a nuestros hijos y nuestros nietos, ahí está Dios. Por eso yo creo que Dios está en la vida actuando a través de nosotros como mediadores.

     Creo que Jesús es el mismo Dios que vino al mundo en carne mortal y nos vino a decir que nos “levantemos” y empecemos a andar. Que no nos conformemos solo con estar dentro de la Iglesia y saber que Dios nos perdona; Jesús nos dice que tenemos que estar en la vida, llevar su “Amor” a otras personas ayudándolas, escuchándolas, acompañándolas, llorando y riendo con ellas.

   Creo que ese es el “Reino de Dios” del que tanto nos habla Jesús.

     Todo esto se puede ir haciendo, si escuchamos al Espíritu de Dios que todos llevamos dentro.

     El nos hace libres, para que nosotros decidamos qué hacer con nuestras vidas, si queremos ser instrumento suyo o no. Nos ha dado una conciencia (que yo digo que es el Espíritu) la cual te hace discernir  lo que es bueno y lo que es malo (en nosotros está lo que decidamos) si queremos estar con “Él” o no.

      Esto es lo que yo he ido aprendiendo en todo este tiempo.

      Estoy en un grupo  de personas que compartimos y leemos el Nuevo Testamento y a través de él, vamos conociendo a Jesús, y esas vivencias de Él, las pasamos a nuestras vidas.

      He cambiado como persona y soy mucho más sensible a las cosas que pasan en el mundo.

     Estos grupos los tenemos en la Comunidad Parroquial Virgen de Guadalupe de Cáceres.

      Llevo años en el Grupo. Hay que ser constantes en leer, escuchar, preguntar qué significa esto o aquello, compartir la vida, dar opiniones...

      Estas reuniones semanales, me ayudan a seguir caminando en la vida  con ánimo y esperanza.

     

E.P.



5 comentarios:

Eluva dijo...

Seas quien seas, gracias por tu testimonio.
Seguimos en el camino con alegría y amor a Jesús y a los demás.

Un abrazo fraternal en Cristo.

Lupe dijo...

Me ha parecido un testimonio genial, que de forma sencilla muestra nuestra Fe como algo atractivo y la figura de Jesús y su Reino como debía de concebirlo él.

Anónimo dijo...

Un bonito y alentador testimonio escrito con el corazón, donde priman los sentimientos sobre las palabras, que hace enaltecer al espíritu humano sobre la futilidad diaria.
En resumen un esperanzador testimonio sobre el sentido de la vida, que alienta y no mantiene indiferente a quien lo lee.

¡Bueno, a ti te sorprenden mis dibujos y a mi me has sorprendido hoy con tu escrito!. Creo que éste no debe ser el último mamá. ¡¡ Besos !!. Paco.

Ely dijo...

Relato sencillo, conmovedor, de corazón.
Relatos como este son los que necesitamos, para que sepamos que todos estamos en el camino y que el único camino es el amor, la Esperanza, y que el verdadero guia es Jesucristo.

Anónimo dijo...

Gracias a tu relato testimonial me hace seguir con mayor empeño el caminar hacia Jesus. LAG